Ecosistemas de emprendimiento

La semana pasada afirmé que impulsar el emprendimiento cambiará el futuro de Guatemala. Ello nos permitirá salir del círculo vicioso de la pobreza. La pregunta es ¿cómo lo fomentamos?

 

Una manera es crear ecosistemas de emprendimiento en puntos estratégicos de nuestro país, es decir ciudades con un alto potencial para convertirse en focos de desarrollo. Pero, ¿qué es un ecosistema de emprendimiento? Es un ambiente con las condiciones propias para que el emprendimiento florezca. En él, el marco normativo, el acceso a capital, la academia y las personas contribuyen para fomentar entornos adecuados para los emprendedores. Ello supone promover el emprendimiento en la juventud, proveer la formación necesaria a aquellos que ya están encaminados en este trayecto, implementar estrategias que den sostenibilidad a la acción emprendedora, etc.

 

Un programa que busca transformar ciudades de todo el mundo en ecosistemas de emprendimiento es BEEP (Babson Entrepreneurial Ecosystem Project) de la Universidad de Babson, líder en temas de emprendimiento. El objetivo de BEEP es generar escalabilidad en negocios que pueden ser la base para la creación de empleo y crecimiento de ciudades emergentes. Su virtud recae en que el sector empresarial, la academia y los gobiernos locales se unen para facilitar el desarrollo de las empresas. A diferencia de otras metodologías, BEEP le apuesta a los proyectos escalables (scale-ups) y no a las nuevas empresas (start-ups). La evidencia demuestra que los start-ups, aunque son ideas disruptivas de negocios muy interesantes, tienen tasas de supervivencia muy bajas. Los scale-ups, en cambio, son modelos de negocio pequeños pero establecidos, que deben superar barreras muy concretas para crecer. Con disciplina, su éxito es altamente probable.

 

De esta manera, BEEP ha transformado ciudades de todo el mundo. Un ejemplo es Manizales en Colombia. Hace seis años esta ciudad se planteó una meta: ser una localidad líder en emprendimiento. Junto a Babson implementaron BEEP. El éxito fue tal que surgieron más oportunidades para fomentar el emprendimiento junto a otros aliados. Ello generó un ecosistema adecuado y sostenible, creando así 1,500 empleos y un crecimiento promedio del 66 por ciento en ventas.

 

Para nuestra suerte, tenemos la oportunidad de transformar una de nuestras ciudades, así como lo hizo Manizales. Un grupo de donantes ha puesto sus ojos en la “ciudad de los altos”, Xela. El objetivo es convertirla en un foco de desarrollo para el occidente del país. De ser exitosa esta experiencia, el programa se extenderá al resto de ciudades intermedias de Guatemala.

 

Hace algunos días, Fundesa presentó el proyecto en Quetzaltenango. Empresas locales como Pensión Bonifaz, Xelapan y Zepelín, y entidades como la Universidad Mariano Gálvez y la Universidad Rafael Landívar, ya se unieron al proyecto. Sin embargo, la invitación es para todos, tanto en Xela como en lugares aledaños. Los invito a que se acerquen a Fundesa para saber cómo involucrarse. Las oportunidades van más allá de lo que podemos imaginar. El reto que tenemos es demostrarle a los chapines que cualquier micro-emprendimiento tiene el potencial de ser una gran empresa. Conforme florezcan esas nuevas empresas, florecerán las oportunidades para todos.

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