Herramienta de cambio

La educación es, quizá, el catalizador más poderoso que ha existido desde todos los tiempos. Transforma el mundo y, lo más importante, transforma vidas.  

Este año en el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE), organizado por FUNDESA, la educación figuraba como uno de los temas principales, junto con la desnutrición crónica y el desarrollo de empleo para jóvenes. El evento culminó con la firma del Primer Acuerdo Nacional sobre Desarrollo Humano, un compromiso por parte de representantes de los partidos políticos para mejorar la calidad de vida en el país, enfocándose en los tres temas ya mencionados.

Todos entendemos la importancia de estos temas pero, al final, son temas complejos que no son fáciles de resolver. Por ello contamos con la presencia de expertos de renombre mundial, que ayudaron a comprender cada uno de estos temas. El Dr. Jeffrey Puryear, vicepresidente para la política social en el Diálogo Inter-Americano y codirector del Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe (PREAL), fue el especialista en educación que nos ayudó a entender dicho tema.

Según el Dr. Puryear, la educación es el principal instrumento para salir de la pobreza, la desigualdad y aumentar la paz social. Además, una educación de calidad promueve el crecimiento económico, sobretodo con la globalización y el auge de la economía del conocimiento. La educación es un proceso de generación y acumulación de capital humano.  Para aquellas personas de bajos recursos que carecen de capital económico, la educación los dota de este capital humano para poder salir adelante.

No obstante, Puryear ha mencionado más de una vez que Latinoamérica cuenta con un gran problema en su gestión, ya que la enseñanza y el aprendizaje no son colocados como el centro de la política educativa. En cambio, cuando esto sucede, es posible entender y abordar mejor los retos que tenemos para renovar el sistema.

Para subir los estándares de lo que un niño debe aprender, debemos subir las metas, éstas solo pueden existir si hay una evaluación y medición de resultados, los cuales deben ser comunicados. Con una dinámica de concientización la sociedad puede expresarse a las autoridades y exigir cambios. Recordemos que la reforma educativa sucede en un contexto político. Para que se den las condiciones sistémicas que permitan y promuevan el cambio, deben de ser los padres de familia los que demanden una calidad de educación para sus hijos. Si ellos siguen aceptando que sus hijos vayan a escuelas que son malas, el cambio nunca va a suceder.

No contar con las pruebas necesarias para medir la calidad educativa de nuestro sistema, es como navegar en un barco sin brújula. Seguramente ningún capitán se atrevería a embarcarse sin dicho instrumento, lo mismo debería de suceder en nuestro sistema educativo. Pero al igual que una brújula, también necesitamos otras herramientas indispensables, como un mapa. Las pruebas no son la única medición importante, pero sí son un elemento necesario en este esfuerzo para mejorar la calidad educativa y, sobretodo, para medir avances o retrocesos.

A mi parecer, durante todas sus intervenciones, el Dr. Puryear sintetizó con precisión la importancia de la educación para nuestro país y el camino que debemos seguir para poder renovar la calidad educativa que llegará a cambiar generaciones. De manera muy concisa y acertada, la visita de Puryear transmitió “píldoras de sabiduría” que nos ayudarán a todos a poner en práctica el Primer Acuerdo Nacional sobre Desarrollo Humano, y pasar de la propuesta a la realidad.

Enfatizando de nuevo la importancia de la educación como una política de estado, Puryear celebró que Guatemala se haya dado la tarea de establecer un diálogo constructivo que culmine en un acuerdo como el que se firmó. En sus palabras, “cuando algo viene de un consenso, tiene más posibilidades de ejecutarse”. Además, destacó que muchas veces la educación es muy vulnerable a cambios administrativos, “vaivenes políticos” según él, que lo único que agregan es volatilidad a las políticas educativas. Por esa misma razón es de suma importancia tener un consenso entre sectores, lo cual permite la asunción de un compromiso por parte de todos que además es estable a lo largo del tiempo.

Las palabras de Puryear nos alientan a que vamos en un buen camino, la vía correcta para sacar a millones de guatemaltecos de la pobreza. Sin embargo debemos recordar que la educación de largo plazo, es una inversión fundamental para sacar de la pobreza a las futuras generaciones de guatemaltecos. Para que esa inversión reditué todo lo que estamos esperando, debe de ser una inversión que privilegie el aprendizaje efectivo. “Recordemos que la educación es para los alumnos” dijo Puryear al cierre del foro, “el sistema es para los jóvenes, no para los adultos. Su fin es educar a los jóvenes y no complacer a los adultos. Hay que tener eso en cuenta y actuar a base de ello” finalizó.

Platón decía “el objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en buen ciudadano”. Con esta frase el filósofo griego nos muestra que la educación no solo es buena en sí misma, sino también en el fortalecimiento de la ciudadanía y, por tanto, en el desarrollo democrático de una nación. La educación hace que hayan ciudadanos mejor formados y con mejor juicio, las personas salen adelante y hay una democracia de calidad porque ésta es exigida. Es innegable que un país educado funciona mejor. ¿No es acaso una mejor Guatemala a la que todos aspiramos?.

Una respuesta a “Herramienta de cambio

  1. Hay 3 pilares sobre los cuales descansa el futuro de cualquier país:
    1) Desarrollo integral del niño; desde el vientre de su madre hasta los 6 años ( Prenatal, postnatal y Primera Infancia) en todas sus dimensiones, físico, mental, emocional, espiritual, ciudadano, social
    2) Sistemas de Educación de calidad
    3) Oportunidades laborales y comerciales adecuadas; entiéndase salarios, prestaciones y ambiente laboral justos y adecuados, así como certeza legal y seguridad ciudadana que motive la inversión nacional y extranjera.

    Para lograr tener estos 3 pilares hay que cambiar los criterios de la clase política y empresarial, lo cual es una completa utopía, porque para ello se necesita cambiarles el cerebro, de lo contrario, el Acuerdo de Desarrollo solo será una clase de papel toilette, especialmente para los políticos, quienes siguen dando pruebas abundantes de ello.
    Me inclino más por el trabajo de hormiga, desinteresado, en silencio, sin que nadie lo note, trabajando a los padres de familia y sus hijos, especialmente los más pobres y necesitados, para que estén preparados para aprovechar las poquísimas oportunidades que tendrán en Guatemala, o bien en otro país.
    “La suerte no existe, llamamos suerte al hecho de estar preparados para cuando llegue la oportunidad”.

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